América
Latina en el mundo
El
pensamiento latinoamericano y la teoría de relaciones
internacionales
Aporte
de Moniz Bandeira
Luiz Alberto Moniz Bandeira, prolífico autor, historiador
de las relaciones internacionales del Brasil y de la “Bacia do
Prata”, está muy cerca de la línea de pensamiento metodológico
de la Escuela de Brasília y su aporte puede situarse en una línea
que vincula los estudios comparados de política exterior –específicamente
de Brasil y Argentina- con aquellos de política exterior de un caso
nacional (Brasil).
La obra que justamente relaciona ambas preocupaciones es Estado
nacional e Política Internacional na América Latina. O continente
nas relaçôes Argentina-Brasil (1930-1992), resultado de sus investigaciones de casi veinte años. Su objetivo fue
estudiar la unidad y la integración entre política internacional y
política nacional; analizar cómo y cuándo la política
internacional condicionó o influyó sobre la política interna en
América Latina, así como demostrar igualmente los factores económicos,
sociales y políticos nacionales que determinaran las relaciones y
las políticas exteriores de países como Argentina y Brasil, dentro
del contexto mundial en el cual los Estados Unidos impusieran su
hegemonía. Para el autor se trataba de comprender, como un todo
integrado, en una perspectiva internacional, las políticas internas
y externas de estos dos países. Para ello, Moniz Bandeira –según
sus propias ideas- salía de la tradicional perspectiva
“nacional”, cuyos abordajes analíticos estaban contaminados con
concepciones ideológicas e influencias de carácter nacionalista
que desvirtuaban la visión de conjunto, en un escenario en el cual
las políticas hegemónicas jugaron siempre un papel significativo,
para abordar el problema de la política exterior desde una
perspectiva más amplia.
En su estudio de la historia de la política exterior Moniz Bandeira
abandonó los mitos, como aquel de la “tradicional amistad de
Brasil con Estados Unidos” y aquel otro de la “tradicional
rivalidad argentino-brasileña”. Correspondía este espíritu a la
idea que la tarea de los cientistas políticos, al utilizar la
investigación histórica, es justamente no aceptar percepciones y
versiones pre-establecidas. Propuso para ello nuevas hipótesis para
descubrir las fuerzas y los motivos que determinaron las acciones de
las clases sociales, de los partidos políticos, de los gobiernos y
–en definitiva- de los Estados nacionales, con el fin de rescribir
la historia de la política exterior de ambos países, desde una
perspectiva histórica comparada. Su trabajo contribuyó así a
desechar los tradicionales enfoques de las “historias diplomáticas
nacionales”, caracterizadas por una visión sesgada y a-crítica
de las relaciones internacionales de los países latinoamericanos.
En particular, la crítica a “historia diplomática
tradicional”, constituyó un aspecto clave de la visión de la
Escuela de Brasilia, donde convergía también Moniz Bandeira.
Como el mismo autor explicó, la obra de referencia era la culminación de
un trabajo iniciado a finales de la década de 1970, cuya primer
significativo aporte lo constituyó “Presença dos Estados
Unidos no Brasil (Dois Séculos de História)”.
Como él mismo señala, “desde aquela época, percebemos
que, assim como a ‘tradicional amizade’ com os Estados Unidos, a
‘secular rivalidade’ do Brasil com a Argentina tornou-se, em
larga medida, um estereótipo ideológico, manipulado, no mais das
vezes, com o objetivo de influenciar sua política exterior e
pautar, segundo determinados intereses, o funcionamiento do sistema
de relaçôes internacionais dentro do hemisfério. Na verdade, nem
a amizade com os Estados Unidos foi tâo sólida, tanto que, no século
XIX, em meio de desconfianças e atritos, o Brasil suspendeu três
vezes suas relaçôes com aquele país, nem a rivalidade com a
Argentina foi tão tradicional e constante, uma vez que o Brasil firmou com ela o Tratado
da Tríplice Aliança, contra o Paraguai, o Tratado do ABC, em 1915,
e os dois países, não obstante as suspicacias, sempre trataram de manter um bom nível de
inteligência” (Moniz Bandeira,1995:15).
Argentina y Brasil; la construcción del Estado moderno y
sus relaciones exteriores, bilaterales e internacionales, son
puestas contra el telón de fondo de la historia política y económica
mundial, desde la crisis del treinta al fin del siglo (1992), con
una breve referencia al período que va desde la Guerra de la Triple
Alianza a la debacle mundial de 1929; período en el cual la
influencia de las potencias hegemónicas (Gran Bretaña primero,
Estados Unidos después) y la adscripción de cada país a la
respectiva área de dominio resultan esenciales para comprender los
ciclos de cercanía y alejamiento entre los dos mayores países de
la región. Es en ese contexto en el cual el autor analiza la
evolución de los modelos internos de desarrollo y sus respectivos
procesos políticos internos. Es esa matríz la que permite
comprender las respectivas políticas exteriores, en sus dimensiones
globales, hemisféricas y regionales, las que son pasadas por el
tamiz de las decisiones de sus respectivas clases y grupos
dirigentes.
Lo original del trabajo de Moniz Bandeira es que situó el
análisis y el estudio de la política exterior y de las relaciones
internacionales del Brasil en un contexto subsistémico: la Cuenca
del Plata. Sus interpretaciones, sólidamente afirmadas en el método
histórico de análisis, que se vale de fuentes primarias, con las
cuales consigue un conjunto de informaciones empíricas, puestas en
el contexto de un ámbito más amplio que lo nacional, le permiten
sostener sus hipótesis y promover conceptos que dan una nueva
perspectiva a la lectura tradicional de las relaciones
internacionales intra-latinoamericanas y a éstas en el contexto
hemisférico. Hay así un análisis del movimiento propio de
características subsistémicas y en su relación con el centro
hegemónico. He aquí donde Moniz Bandeira se encuentra con la visión
de la “Escuela de Brasilía”.
Siguiendo la metodología de los historiadores, tomando
como base los archivos, situó a Brasil frente al conjunto de países
de América Latina, concentrándose en las relaciones con Paraguay,
Uruguay y, particularmente, con Argentina. Era en ese escenario en
el cual podían leerse las influencias que los distintos sectores y
clases sociales ejercieron y ejercían en las relaciones exteriores.
Este contexto subregional estaba asimismo dimensionado por las
influencias de un tercer actor clave, los Estados Unidos. De allí
que su perspectiva fuera la de la relación triangular Brasil-América
Latina-Estados Unidos. Esta perspectiva, es la que permite sostener
hipótesis históricas de largo alcance, tal veríamos también en
otros connotados trabajos de la “Escuela de Brasilia”, como los
de Amado Cervo y aquellas dos obras organizadas por José Flavio
Sombra Saraiva.
Esta visión, desde un enfoque triangular
de relaciones (Brasil, Argentina, Estados Unidos) retoma Moniz
Bandeira en su más reciente obra, “Brasil, Argentina e Estados
Unidos: conflicto e integração
na América do Sul (Da Tríplice Alianza ao MERCOSUR 1870-2003”,
que acaba de tener su edición en español, publicada en Argentina.
Previo a una presentación de carácter teórico-metodológica de la
obra,
el autor aborda dichas relaciones desde una formulación hipotética
centrada en tres puntos: a) que en las últimas décadas del siglo
XIX la Argentina consolidó su Estado nacional, lo que le permitió
disputar la hegemonía en América del Sur, mientras Brasil,
dependiente de sus exportaciones de café a Estados Unidos, quedó
en la esfera de influencia norteamericana; b) que Brasil contó
posteriormente con mejores condiciones sociales y políticas para
desarrollar el sector de bienes de capital y expandir su economía
interna, lo que le permitiría, a partir de los años de 1970
restaurar una posición de potencia
regional en América del Sur; c) que a pesar de los períodos de
rivalidad con Argentina, las tendencias hacia la integración entre
ambos países y prevalecieron sobre aquella rivalidad; lo que
permitió que ellas cristalizasen en la creación del MERCOSUR,
acuerdo que permitiría la creación de una institución
multinacional, siguiendo el ejemplo de la Unión Europea.
En
un análisis sobre la obra, Carlos Eduardo Vidigal ha señalado
que
“A
análise da lenta e gradual construção da moderna estrutura econômica
brasileira, que se desenvolveu de forma paralela ao esgotamento do
modelo agroexportador argentino e dos impasses sofridos pelo país
visión desde os anos 1930, mantém o rigor da pesquisa e
apresenta a clara continuidade dos efeitos da presença dos
interesses dos Estados Unidos na América Latina, asunto já
desenvolvido nos capítulos iniciais da obra, referentes às décadas
finais do século XIX e às iniciais do século XX. Mas é a
partir do capítulo XIII, em que Moniz Bandeira aborda os esforços
desenvolvidos por Brasil e Argentina no sentido de uma mayor
cooperação bilateral e regional, que se revelam as estratégias
desagregadoras desenvolvidas pela diplomacia norte-americana. Os
esvaziamento da Operação Pan-Americana (OPA), o lanzçamento da
Aliança para o Progresso, o aopio dado às soluções ditatoriais
dos anos 1960 e 1970 e a insistencia em temas como a cooperação
tecnológica, o desarmamento e a não-proliferação de armas
nucleares revelam a defesa dos interesses empresariais
norte-americanos e a atitude deliberada de conter os projetos de
desenvolvimento econômico autônomo. É nesse sentido que Moniz
Bandeira sustenta sua tese da ‘rivalidade emergente’ nas relações
entre Brasil e Estados Unidos, evidenciada durante o governo de Ernesto
Geisel e que se estende, com surpreendente atualidade, osi dias
atuais”.
Así,
siguiendo la línea de otros autores de la “Escuela de Brasilia”,
como Amado Luiz Cervo y Alcides Costa Vaz, y la de otros autores clásicos
brasileños –tal Helio Jaguaribe y Samuel Pinheiro Guimarães-
Moniz Bandeira considera que la creación del MERCOSUR constituye un
instrumento fundamental para que el Cono Sur alcance su desarrollo
regional autónomo e independiente de la hegemonía norteamericana.
La
obra mantenía el perfil metodológico que pone el análisis de las
relaciones bilaterales contra el telón de fondo de la política
exterior del Brasil y sus relaciones con el sistema internacional,
en particular aggiornando
ahora el escenario en las nuevas condiciones globales. Con su
argumentación, Moniz Bandeira rebatía uno de los mitos que habían
abundado en la literatura de autores de ambos países en el pasado,
aquella de una rivalidad latente y permanente entre ambos países
del Cono Sur y, desde el punto de vista metodológico, común a
otros autores de esa Escuela, utiliza el entrecruzamiento de causas,
procesos y fenómenos que son el resultado de transformaciones y
tendencias que se desarrollan en el transcurso de largos períodos
de tiempo. El contexto histórico de esos ciclos de larga duración
ha dejado ya de ser interpretado y analizado desde las tradicionales
historias diplomáticas. En tanto, al encuadrar sus análisis en los
ejes sistémicos y subsistémicos (hemisféricos) y en relación a
los ciclos hegemónicos, la política exterior y las relaciones
bilaterales alcanzan una lógica comprensiva que permite
considerarlas en toda su dimensión. El sistema mundial, desde el
fin de la Guerra Frìa, los condicionamientos impuestos por el Consenso
de Washington y los proyectos hemisféricos de Estados Unidos,
como ALCA, constituyen el nuevo escenario de hegemonía y establecen
los límites al accionar externo de Brasil y sus estrategias de política
internacional, en la medida que la potencia hemisférica ha
conseguido, desde inicios de los años 1990, establecer nuevas
alianzas con algunos países sudamericanos.
En
general la obra es un trabajo más extenso y profundo, cuyas
primeras líneas de investigación pueden rastrearse en el capítulo
“O Brasil e o Continente”,
presente en la obra organizada por Amado Luiz Cervo. En esa obra,
publicada un año antes de aquella clásica Estado nacional e Política Internacional na América
Latina. O continente nas relaçôes Argentina-Brasil (1930-1992), aparecían los dos ejes sobre los cuales Moniz Bandeira sustentaba el
análisis sobre la política exterior brasileña: las relaciones con
Estados Unidos (desde la subordinación hegemónica a la rivalidad)
y la región sudamericana como contexto de las relaciones
Brasil-Argentina, que van desde las disputas, el aislamiento, la
rivalidad y finalmente al entendimiento bilateral.
[4]Saraiva,
José Flávio Sombra (1997), [org.],
Relações
Internacionais Contemporâneas.
Da construção do mundo liberal à globalização. De
1815 a nossos dias, Brasilia, Paralelo 15. y J.F. S. Saraiva
(2001), [org.], Relações
Internacionais. Dois Séculos de História, Brasília, FUNAG/Instituto
Brasileiro de Relações Internacionais; Dois Volumenes.
[6]
Esta es una
característica de los autores de la “Escuela de Brasília, así
como de algunos autores de la Asociación Argentina de Historia
de las Relaciones Internacionales.
[8]
MONIZ
BANDEIRA, Luiz Alberto (1994), “O
Brasil e o Continente”, en Amado Luiz CERVO (Organizador),
O Desafio Internacional, Brasília, Editora da Universidade de
Brasilia; pp. 147-207.
por
RAÚL BERNAL-MEZA