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La Frontera
Mexicana y Americana:
una fusión de
cultura
Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra
singularidad.
Octavio Paz
- El laberinto
de la soledad
La frontera de
Brownsville, Texas y Matamoros, Tamaulipas es una de varias
fronteras de los dos países de México y Estados Unidos. El vivir en
una frontera es un contraste de culturas, actitudes, gobiernos,
economía, y diferentes percepciones de la vida. Es también un
constante tomar conciencia que mexicanos que viven en fronteras
tanto mexicanos americanos y mexicanos inmigrados son grupos que
merecen nuestra atención por saber descifrar su identidad.
Especialmente los mexicanos americanos constituyen un grupo que es
difícil identificarse por la fusión de ambas culturas que suelen
absorber. Se revelan problemas, ventajas, desventajas, diferencias,
e interacción entre ambos grupos.
Analizaremos la
discriminación que existe entre los mexicanos y mexicanos americanos
por varias diferencias entre los dos. Las diferencias culturales
entre ambos grupos se evidencian mediante la unión y la separación
de los dos grupos. La interacción económica de los países tiene un
impacto impresionante en como se relacionan las dos hermanas
ciudades, Brownsville y Matamoros. Por último daremos consideración
a la identidad de los mexicanos americanos en como se fusionan en
ambas culturas, la mexicana y la americana.
Discriminación en
la frontera: mexicanos y mexicanos americanos
Un problema que surge
en la frontera y especialmente en todo los Estados Unidos es la
discriminación de los mexicanos americanos hacia los indocumentados
recién llegados de México. Una investigación por los profesores
Nestor Rodríguez y Rogelio T. Núñez de la Universidad de Texas
indica que se encuentra un vació entre las relaciones de estos dos
grupos. Las razones que los investigadores dan explican que son
evidentemente por sus diferencias sociales, económicas, y
culturales. Estas diferencias muestran lo separado que están lo uno
del otro. Los dos grupos funcionan de diferentes maneras que
estimulan ese hueco en sus relaciones interpersonales.
En sus
investigaciones Rodríguez y Núñez dieron a conocer que las
relaciones entre mexicanos americanos de bajos recursos e
indocumentados están en conflicto, ya que se encuentra un idealismo
de superioridad de los mexicanos americanos hacia los
indocumentados. La actitud se expresa a través de términos como
“pobrecitos,” o “mojados,” incluso hasta la etiqueta de “pinches
mojados” es usada aún con odio y amargura. Llegan a opinar que su
habla, vestimenta, y comportamiento violan su legado mexicano. Los
mexicanos americanos ven a los indocumentados como trabajadores que
están dispuestos a ejecutar trabajos que son peligrosos y difíciles.
Observan a los indocumentados como personas que no portan sus
derechos humanos en los Estados Unidos. Una tercera percepción es
que los mexicanos indocumentados reciben consideración más
preferible en los servicios sociales que los mexicanos americanos.
Esta última
discriminación es muy común, dependiendo de la situación económica
de los mexicanos americanos. Este modo de vista es muy fuerte en la
frontera, principalmente porque la frontera es la puerta o puente
hacia los Estados Unidos. La persona pobre, de clase media, y la
rica que ya se encuentran en los EEUU opinan que los indocumentados
obtienen beneficios que aún ellos no pueden obtener. Razones de
trabajo, ganancias, y propiedades hacen que las personas que ya
están establecidas en los Estados Unidos, aún las de origen
mexicano, no reciban estos mismos beneficios. Comentarios de
personas de personas viviendo en esta frontera de Brownsville y
Matamoros es muy audaz y fuerte en discriminar hacia el
indocumentado o residente sin papeles regulares. Se da la opinión
muy que los indocumentados nos están robando nuestros beneficios y
dinero que nosotros conseguimos con nuestro trabajo. Es también el
caso que el residente que obtuvo su ciudadanía de Estados Unidos
separa a los indocumentados como inferiores. Esta queja no es muy
articulada y lo más probable es que el mexicano americano confunda
los beneficios recibidos por los refugiados a través de los
subsidios del estado para los que se encuentran en esta situación.
Al otro lado de la
moneda, los indocumentados tienen actitudes negativas contra los
mexicanos americanos, a quienes ellos se refieren como trabajadores
que no son muy útiles ni buenos trabajadores. Los mexicanos
americanos de clase social pobre son llamados a veces “débiles,”
“flojos.”
A pesar de la
desafortunada existencia de tales actitudes de miembros de un grupo
hacia los del otro, es esencial reconocer que este modo de pensar se
basa en el status económico, no en las habilidades de los miembros
del otro grupo. En México es de costumbre darle la oportunidad a
jovencitos de aprender, especialmente en áreas rurales, en que ellos
son empleados en trabajos de construcción, rancho, y artesanía. Es
un hecho por evidencia que los conocimientos de indocumentados o
mexicanos son muy competentes al del mexicano americano.
Otra actitud que
tienes los indocumentados o mexicanos es que ellos están en una
mejor condición económica que el mexicano americano. Los
indocumentados están concientes que los mexicanos americanos no
están haciendo bien como deberían; esta comparación la pueden hacer
desde su ponto de vista, bajo el cual sus únicos problemas están
basados en el hecho que ellos son indocumentados y no tienen el
total control del ingles. El indocumentado y mexicano americano
están ligados de una unión que ninguna barrera, río, o país puede
destruir: ambos vienen de la cultura mexicana. Pero de todas formas
sigue existiendo una separación debido a actitudes y comportamiento,
evidente en cada grupo o cultura.
Diferencias
culturales: mexicano y mexicano americano
La separación más
evidente entre el mexicano americano y el indocumentado o mexicano
originario de México son las diferencias culturales en la frontera.
Lenguaje es un factor vital que puede unir estos dos grupos pero
puede a la vez separarlos. Mexicanos indocumentados o originalmente
de México son monolingües. Al contrario en los mexicanos americanos
los cuales son caracterizados por varias formas lingüísticas. Por
ejemplo: 1. Español monolingüe; 2. Ingles monolingüe; 3. bilingüe,
usando ambos Español o Ingles exclusivamente; 4. bilingüe, usando
Español o Ingles dentro del mismo contexto; 5. hablando calo
- un dialecto distinto asociado con el dialogo de la calle.
Con esta complejidad
se le ha hecho difícil al mexicano tener una conversación con un
mexicano americano, el cual acaba concluyendo que el último no puede
hablar español. En la frontera de Brownsville (E.U.A.) y Matamoros
(México) este problema se ha hecho muy notable en jóvenes de escuela
y universidad. Jóvenes que vienen de Matamoros a estudiar en
Brownsville son discriminados por su manera de hablar el ingles.
Brownsville es una ciudad compuesta de una población de más de 139,
000 habitantes de acuerdo con el reporte del censo del año 2000. Al
contrario, Matamoros, en el departamento de Tamaulipas, tiene una
población de más de 400, 000 habitantes. En mi experiencia personal,
en mi niñez las maestras y los estudiantes discriminaban contra mi
inglés y lo de mis familiares que venimos a los Estados Unidos
aprender la lengua. Ésta es una barrera interna de los mexicanos
americanos, que la usan para discriminar contra el mexicano que
desea aprender ingles. El mismo mexicano americano puede ser el
obstáculo hacia el mexicano cuando este quiere educarse y superarse.
Otro factor
complicado que existe es el uso de vocabulario y expresiones
diferentes. Un ejemplo es el que se observa en el trabajo, donde el
mexicano usa la palabra “herramientas” pero el mexicano americano
usa “fierros.” Similarmente el mexicano usa palabras como “grúa” y
“chispas” pero el mexicano americano usa “reca” y “ploques”, que son
una adaptación de palabras inglesas al español.
En experiencia propia
para muchos mexicanos que provienen de México pocos llegan a obtener
las costumbres de los mexicanos americanos. Estas costumbres pueden
ser el lenguaje de “pocho;” es decir, el uso de palabras en ingles
pero convertidas al español. Los mexicanos inmigrados prefieren
mantener el español “puro,” del cual se orgullan, y esta actitud les
impide a los mexicanos americanos de tener una buena relación con
ellos.
Las preferencias
musicales son aún otra barrera cultural en las relaciones de ambos
grupos. El los hogares mexicanos la música es variada entre
mariachi, rock and roll, norteño, tropical, etc. Los mexicanos
americanos, especialmente, en Brownsville prefieren música por
conjuntos norteños, tejanos, música en inglés con su gran variedad.
Esta diferencia tiene que tener un efecto en como fusionan los dos
grupos.
Actitudes de
mexicanos pueden reflejar que los mexicanos americanos no son
suficiente mexicanos y por supuesto no interpretan la música igual
que ellos. Estas diferencias culturales no unen a estos dos grupos y
cuando a veces se reúnen y discuten este asunto los resultados no
son satisfactorios.
Especialmente en
frontera estas diferencias se hacen mas obvias. La distancia física
que separa las dos culturas es un factor, pues solamente a una
distancia corta estamos en México o en los Estados Unidos de
América. Como en cualquier cultura los grupos se unen a sus propios
grupos donde se sienten más a gusto. El mexicano en los Estados
Unidos se va a unir con mexicanos para sentirse en casa y estar en
contacto con personas que tienen su misma cultura. El mexicano
americano que tiene las dos culturas--la mexicana y la americana –
va a tener más relaciones de amistad con mexicanos que tienen sus
mismas experiencias y cultura.
La cultura exhibida
en lenguaje, religión, cocina, o música tiene un papel singular en
las relaciones entre el mexicano americano y mexicano. No hay duda
que sirven para unir los dos grupos pero a la vez pueden distinguir
y separar los dos grupos.
Interacción
económica
La interdependencia
creada por las fronteras en generaciones recientes es muy visible
entre la frontera de los Estados Unidos y México. El cruzado del
tráfico en la frontera de Matamoros y Brownsville es muy grande y
muchos sectores de la economía en ambos lados son dependientes de
actividades extranjeras. En el lado de los Estados Unidos el
comercio, bancos, bienes raíces, compañías de acciones, e industrias
de trabajo de obra prosperan en la importación de productos,
trabajadores, y capital de México. Al otro lado de la frontera,
México obtiene beneficios por maquiladoras financiadas por capital
extranjero; además de éstas, hay también los turistas y compradores
que vienen de los Estados Unidos; finalmente, no se pueden olvidar
los empleos en los Estados Unidos para los trabajadores locales.
Brownsville y
Matamoros se constituyen en una frontera que está en constante
movimiento de personas y productos de un lado a otro. En un día
común las largas líneas de tráfico congestionan los puentes de
entrada con las camionetas de maquiladoras, autobuses, coches,
bicicletas, y peatones. Como resultado, los centros comerciales en
el lado de los Estados Unidos dependen de los clientes mexicanos. En
festividades como el día de Pascua y Navidad los estacionamientos en
los Estados Unidos están llenos de coches con placas de México. En
el centro de Brownsville la mayoría de los clientes son
exclusivamente mexicanos y mexicanos americanos, y el español se
habla más que ingles. En el lado mexicano los turistas se pueden
observar en mercados de artesanías y curiosidades en el centro de
Matamoros. Los supermercados en Matamoros son para clientes que la
mayoría son mexicanos americanos que pueden comprar artículos de
despensa por un precio inferior al de los Estados Unidos.
La interdependencia
provee ventajas y problemas en la frontera, la cual permite que
secciones de la población fronteriza invierta en oportunidades que
existen en un lado y minimicen en otras secciones las consecuencias
negativas que surgen de esta relación asimétrica. Un ejemplo muy
visible es que trabajadores de México son atraídos a la posibilidad
de tener una mejor vida. Los trabajadores son influidos por la razón
de ganar un mejor sueldo en una moneda que es más fuerte que la de
su propio país, porque las condiciones de trabajo y beneficios en
los EEUU son mejores que en México. Estos trabajadores se integran
en la economía de este país que les da la posibilidad de obtener
residencia permanente en los Estados Unidos. Con el tiempo estos
trabajadores y sus familias cruzan la frontera para Brownsville
donde tendrán una mejor oportunidad de subsistir.
Los empresarios en el
lado de los Estados Unidos, actuando en sus propios intereses, han
dado la bienvenida a la mano de obra barata mexicana. De esta manera
evitan el fuerte sindicato laboral en los Estados Unidos que puede
producir problemas para ellos. En el otro lado los empresarios en
Matamoros no han podido competir con los sueldos de los Estados
Unidos. Esto ha hecho con que trabajadores con habilidades se hayan
mudado a Brownsville por un mejor sueldo. Para los empresarios
mexicanos ha resultado en un desequilibrio en el número de
trabajadores.
Mexicanos
americanos en la frontera
Pocos mexicanos
americanos en la frontera son descendientes de familias coloniales
españolas mexicanas. La mayoría son descendientes de la ola de
inmigrantes de México después del estallido de la Revolución
Mexicana en 1910. Después de 1940 una gran cantidad inmigrantes fue
la causa de una expansión económica en el suroeste de los Estados
Unidos iniciada por la segunda guerra mundial. En Brownsville
aproximadamente el 74% son mexicanos, o sea mexicanos americanos o
mexicanos con residencia permanente en los Estados Unidos. La
proximidad física de México a los Estados Unidos ha representado una
seguridad en el mantenimiento de la lengua española y la cultura
mexicana. Al mismo tiempo la sociedad americana ha sostenido el uso
del ingles mediante la cultura anglosajona. En estudios recientes
en las fronteras, más de los tres-cuartos de la población hispana
hablaba ingles. Esta circunstancia ha hecho que los mexicanos
americanos sean un grupo bilingüe, bicultural, y que mantenga un
vínculo con la tierra de sus antepasados, México, a pesar de todas
las dificultades de relacionamento con los recién llegados del país
de origen de sus abuelos. No importa de qué clase social sea el
mexicano americano, este retiene su cultura mixta, que le permite
funcionar en varios entornos en la frontera.
Pero aún entre los
mexicanos americanos hay otra subdivisión: entre ellos está el
grupo de los biculturales que viven en el entorno de la frontera
dado que tienen cimientos de cultura Mexicana y la larga residencia
en Estados Unidos se han americanizados. Los mexicanos americanos
biculturales mantienen este grupo por su interacción con otros que
tienen sus mismos antecedentes, y también por sus viajes continuos a
México como compradores, turistas, o mismo para visitar a
familiares. Los mexicanos americanos biculturales que tienen que
trabajar sin descanso tienes la desventaja económica de conocer dos
lenguajes pero por su limitada oportunidad de tener una educación
formal, o por las exigencias de su trabajo constante, no tienes
dominio sobre ninguna y esto a veces resulta que no pueden hablar
con fluidez ni con mexicanos ni con anglos. En ocasiones el mexicano
americano bicultural en esta situación, viviendo en la frontera
puede sentir aislamiento, privación material y cultural. Al otro
lado de la moneda el bicultural de clase media puede funcionar muy
bien porque ha obtenido educación formal y conocimiento de ambas
culturas. Estos tienen la opción de enriquecer su estilo de vida
como mexicanos americanos y escoger lo mejor que el mundo mexicano y
el anglo tienen que ofrecer.
La mayoría de los
mexicanos americanos biculturales toman por sentado el privilegio de
ser biculturales y lo aceptan como una función normal de esta
región. Se encuentra un sentimiento en la frontera que esta sociedad
siempre ha funcionado así por lo cual no hay razón de pensar que va
a cambiar. Recientemente en el distrito escolar han instituido
programas de educación bilingüe en las escuelas primarias para
promover una conciencia multicultural y promover lo residente
bicultural en la comunidad mexicana americana. De esta manera pueden
informar a los niños de la historia y cultura mexicana.
Conclusión
El ser mexicano
americano o mexicano viviendo en la frontera del lado americano
puede ser una experiencia enriquecedora si nos dejamos influenciar
por ambas culturas. Vivir en la frontera también puede ser causa de
discriminación para los dos grupos por razones económicas,
culturales, y lingüísticas, las cuales determinan como pueden
funcionar los dos como vecinos. Realmente estas diferencias pueden
unirnos si es que permitimos tomar conciencia que somos ambos
Mexicanos con la misma mentalidad de seguir adelante con nuestra
educación, trabajos y familias. Y si ambos trabajamos juntos podemos
ser la frontera un mejor lugar para vivir en vez de un lugar lleno
de guerras entre narcotraficantes.
La interacción de
ambas ciudades es no solo importante, sino inevitable para que las
dos puedan perdurar económicamente. Brownsville y Matamoros se
necesitan porque comparten trabajadores, productos, educación, e
industria. Si una ciudad disminuye su paso la otra sufrirá
económicamente. Es necesario que las dos ciudades sigan trabajando
juntas como lo han estado haciendo desde tanto tiempo, y que se siga
permitiendo que mexicanos crucen hacia los Estados Unidos con el
propósito de trabajar. Y de la misma manera que los ciudadanos de
Brownsville se sigan beneficiando de los productos mexicanos y de
las ventajas económicas de Matamoros.
La identidad es una
parte importante del ser humano, la cual nos hace reconocer quienes
somos y donde procedemos. El mexicano americano de frontera se
encuentra en una situación donde no puede identificarse solamente
como mexicano o solamente con la cultura anglosajona. Por su
posición geográfica y también por su cultura híbrida, el mexicano
americano no es mexicano y tampoco anglosajón: él es un mestizo de
las dos culturas que desea ser aceptado y ser parte de las dos
culturas.
Brownsville y
Matamoros, las ciudades gemelas, hermanas, ambas son mi hogar, el
sitio donde nací y crecí. La experiencia que tuve allí no puede ser
comparada a la experiencia de cualquier otro lugar. Es una frontera
que fusiona las dos culturas y hace del ciudadano una persona
abierta a pensar de más de una manera y conducir su vida. |