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Por STELLA ACCORINTI Graduada
en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, Especialista en
Educación por la misma universidad y Diplomada Superior en
Ciencias Sociales por la FLACSO. Actualmente es la Presidenta del
Centro de Investigaciones en Filosofía para Niños – CIFiN -
Argentina
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La
escuela y los mass media
La
civilización en la que somos y estamos ha dado en denominarse
Posmodernidad, Tardomodernidad o Modernidad tardía, conceptos
todos ellos que hablan de que algo fundamental ha sucedido
respecto de los valores que sostuvieron a la Modernidad. Los
grandes relatos acerca de la historia como algo unitario dejan
de ser una mirada que dé cuenta de lo que realmente sucede.
Las voces se dejan oír en la radio, y su multiplicidad habla
del desvelamiento del carácter ideológico de las
representaciones de una historia única, y ha quedado al
descubierto, definitivamente, que la práctica dice que la
tesis de Benjamin acerca de que la historia es la representación
del pasado construida por las clases dominantes es una mirada
productiva para comprender el desarrollo de los
acontecimientos que nos involucran. Fechas, batallas, héroes
nos cuentan acerca de una perspectiva que privilegia a quienes
tuvieron el poder, cuando la historia en realidad pasaba de
manera densa por el modo de alimentarse de la gente, por las
exclusiones de las mujeres y los niños, por la sexualidad.
La
idea unitaria de la historia, ese dios, ha muerto, y con él
cae toda su angeología jerárquica: la idea de progreso, por
ejemplo. La escucha de muchas voces diferentes, disonantes y
enriquecedoras se patentiza a través de la radio, de la
televisión, de los mails, del chat, y estas
voces conforman una sociedad compleja. En reconocer esta
complejidad "reside nuestra esperanza de emancipación".
Los
mass media han contribuido a la disolución de los
puntos de vista centrales, los grandes relatos (Lyotard).
Contra lo que Adorno sostuvo en su Dialéctica de la
Ilustración, los medios de comunicación no han
homologado a la sociedad, por el contrario, la televisión,
los periódicos, la radio e Internet se han constituido en
explosión de Weltanschauungen, multitudes de diversas
cosmovisiones del mundo. La lógica del mercado, en la que aún
estamos inmersos, hace que todo, de alguna manera, se
convierta en comunicación. Esta resultará, en algún
momento, en la dilatación intensa, prolongada e incontrolable
de las fronteras del mercado, que implotará bajo el dominio
de las fuerzas que ha creado. Tal como Marshall Berman sostuvo
en Todo lo sólido se desvanece en el aire acerca de la
Modernidad, el mercado trae la muerte en su propio vientre, y
en algún momento parirá los hijos que lo destruirán, hijos
que ya cobija en sí.
El
ideal de una sociedad transparente está quebrado para siempre
por el ruido y la opacidad que generan millones de voces
diferentes. Sin coordinación central, las imágenes se
entrecruzan, contaminando todo discurso que se precie de
transparente. El ideal de emancipación modelado por la
autoconciencia que se despliega sobre el resto (Hegel) ha sido
sustituido por el ideal de emancipación
sostenido por bases de pluralidad, oscilación y erosión
del principio de realidad. El rescate de las ausencias se
constituye en una tarea: no las presencias impuestas por una
mirada monolítica, sino las ausencias propuestas por ideas de
liberación que rescatan lo que nunca estuvo, lo que pudo
haber sido y no pudo ser, lo que podrá ser. Los mass media
oponen a la imagen de una realidad basada en un único
fundamento tranquilizador (propio de una humanidad
aún primitiva) los miles de fragmentos de interpretación propuestos en lugar de la realidad única.
Hemos perdido el sentido de la realidad, es verdad. ¿Pero qué
es lo que hemos perdido? Lo que se ha disuelto es el sentido
de la realidad impuesto desde una racionalidad fuerte. El
mundo de la comunicación realiza la mostración de las minorías
étnicas, estéticas, sexuales, religiosas. Todos los
dialectos posibles se hacen presentes, y adquieren su dignidad
al descubrir su gramática. Mi dialecto es sólo uno entre
otros. El poder está ahí, más aún, está aquí, en mí, a
la mano. Todos tenemos poder. Poder de crear, de decir, de
expresarnos. Poder de desensamblar el mundo.
Poder para crear un mundo nuevo.
Los
mass media no garantizan la libertad, sólo proponen
una experiencia de la libertad que oscila entre la pertenencia
y el extrañamiento, entre lo que está y lo que no está,
entre lo que somos y lo que podríamos ser, entre lo que soy y
lo que es el otro. Los nihilistas (Nietzsche, Heidegger)
y los pragmáticos (Wittgenstein, Dewey) coinciden en
que el ser no es fijo, sino que es una construcción del diálogo,
del consenso, de la interpretación. Esta manera de ver el
mundo es una oportunidad para recrearnos como seres humanos, y
para recrear un mundo totalmente diferente.
El
individualismo de la tardomodernidad no constituye punto de
anclaje de la despolitización, sino de una nueva politización.
No hay una independencia asocial, sino conexiones de
colectivos con intereses que una mirada moderna podría
considerar hiperespecializados: redes institucionales,
redes integrales, grupos de ayuda para alcohólicos,
agrupaciones de homosexuales, redes de cooperación de crotos.
Lo que se ve claramente en esto es la retracción de objetivos
universales. Mientras la Modernidad se obsesionó con la revolución y la
producción, la Posmodernidad se ha enamorado de la expresión
y de la información.
¿Y
la escuela? En este momento histórico de posfundamentos y
antiesencialismo (como gustan llamar algunos a la
Posmodernidad, para evitar, en vano, ataques sobre un presunto
relativismo desmovilizador), los diseños curriculares que
conformen el currículum vivo deberían ser fórmulas de
negociación. Las nuevas tecnologías realizan la parición de
nuevos sujetos. La vivencia de una crisis estructural
generalizada no promueve una reacomodación , sino un cambio,
que probablemente se construya en una generación, o varias.
La escuela no es ajena a esto. La escuela se ha quedado sin
categorías para pensarse a sí misma. Como creación de la
Modernidad, asiste azorada a los cambios vertiginosos. ¿Cuáles
son las funciones del pensar utópico que ha caracterizado a
la escuela, ahora redimensionadas en las condiciones de
existencia posmodernas? ¿Acaso nos han bloqueado el pensar utópico,
al formarnos en las respuestas y no en las preguntas?.
Tenemos
las teorías para explicar las sociedades que funcionan, pero
no las que se están estructurando. La noción de sujeto ha
tenido un estallido conceptual y práctico,
del cual la escuela debe dar cuenta. Es evidente que el currículo
está determinado por los intereses de los grupos de poder. ¿Cuál
es la justificación de la existencia de la educación tal
como es en este momento? Una indagación a través de la
arqueología (Foucault) y de la genealogía (Nietzsche) podría
generar algunas perspectivas de análisis tendientes a la
apropiación de categorías que permitan ver el cambio. Los
continentes existen, pero sólo tenemos mirada para ver la
pangea. El movimiento a través de los mares
y
las tierras está ocurriendo desde hace mucho, pero seguimos
hablando en educación como si el mundo fuera plano y los
continentes estuvieran unidos. Pero hay una teoría un poco más
productiva: el mundo es un esferoide y existen continentes
claramente diferenciados, y existe Europa, con su(s)
historia(s), Africa con la(s) suya(s), América Latina con la(s)
suya(s). La escuela debería producir, juntos
los docentes y los
estudiantes, las miradas necesarias para comprender el mundo. Ese debiera
ser el primer y principal objetivo de la educación: hacer que
estudiantes y docentes desarrollen el pensamiento
multidimensional en comunidades de investigación, para lograr de ellos que
sean buenos investigadores, críticos, creativos y cuidadosos.
El
mercado y una mirada que propone un mundo diferente coinciden
en que la educación debiera ser, primordialmente, creación
de sentido. No hay oposición en esto, como suele suceder en
los caminos de pasaje, en los puentes. La nueva educación
puede satisfacer el camino de transición, en el cual caminan
juntos aún la sociedad de mercado y la nueva sociedad
planteada por el
pensamiento antiesencialista. Estados Unidos surgió como
centro del currículo y nosotros (me refiero a la América
hispanohablante) como periferia, pero los medios de comunicación
están erosionando los sentidos uniformes dados antaño a los
conceptos de centro y periferia. Los conocimientos fluyen a
través de la televisión, la radio, Internet.
Estamos tanto más conectados con profesionales que
desarrollan investigaciones en educación en lugares remotos
del planeta que con nuestro colega de la oficina vecina.
Una auténtica revolución, una vuelta completa.
En
los lugares considerados como países centrales no hay aún
una nueva hegemonía, y por eso la educación atraviesa una
crisis identitaria. En la hegemonía se juega de manera dramática
la identidad, y los países pobres deberían asentar su identidad en los procesos brindados por la educación.
Pero repensar la educación es una obligación. Educación es
un concepto muy amplio, que puede, por ejemplo, no incluir a
la escuela.
Las
voces, las caras y los cuerpos de los pobres ya no son
invisibles. Los mass media muestran las diferencias. La
educación debería dejar de considerar como un mundo aparte a
los medios de comunicación, y debería tomarlos como parte
constitutiva del análisis que cimenta sus ejes constructores.
La educación formal se basó en el régimen industrial, pero
este régimen se está desmoronando, y en su lugar aparecen
los nuevos empleos, e incluso más y más teorías que
reclaman un cambio total. La educación observa la erosión de
su base y propone estrategias de cambio que son respondidas
con indiferencia por los estudiantes.
Desde
el sujeto centrado, revolucionario y vanguardista, centrado en
la razón universal emerge un sujeto escindido (él o ella)
con estructura indecidible, centrado provisoriamente en el
momento de decisión. Estamos construyendo una nueva cultura,
basada en rasgos y contornos, una manera de empezar a
construir nuevos enfoques paradigmáticos (no un nuevo
paradigma). Estamos,
entonces, investigando un campo no constituido. Las fronteras
anexactas (necesariamente inexactas) entre los medios de
comunicación y la educación realizan las luchas por el
poder, con lógicas de la equivalencia y la diferencia, lógicas
de la articulación diferentes de la lógica aristotélica: la
educación, experimentando un cambio brutal que la lleva a
estallar su propio campo constitutivo, es y no es al mismo
tiempo.
La
mayor parte de quienes escriben,
teorizan y enseñan sobre los medios de comunicación
pertenecen a generaciones que no son hijas ni de la televisión
ni de Internet.
Su mirada es externa, y su identidad no está constituida en
los nuevos lenguajes. Los medios han producido cambios
radicales en todos los entornos (por eso Mc Luhan dice que el
medio es el mensaje), pero en la escuela hallamos que los
apocalípticos, una mayoría apabulladora, no intentan
comprender el mensaje de los "integrados" (Eco)
Siguiendo
la lógica estricta de la Modernidad, en la escuela se denigra
la imagen, de acuerdo con prejuicios logocéntricos.
Seguimos encadenados a un pensamiento en el cual la escritura
es lo validado como artífice central de la educación, sin
ver que la letra es, "en puridad", imagen, y que la
dominación de la jerarquía lineal es sólo un asentimiento más
al proceso de trabajo en serie y a la cadena de
fabricación y a las líneas de montaje fabriles.
G. Vattimo, La sociedad transparente,pág. 78
G. Lipovetsky, La era del vacío, pág. 13
Varios movimientos y programas educativos se insertan
fuertemente en la escuela a partir del eje de la pregunta.
El punto nodal no son los contenidos, que deben ser
aprendidos en y por el hoy. Muchos de esos contenidos
cambiarán en veinte años, incluso los contenidos históricos
(Reich), por eso es importante que los alumnos desarrollen
el juicio creativo, el juicio crítico y el juicio
cuidadoso del otro, para ser capaces de preguntarse en qué
clase de mundo desean vivir, y qué desean hacer para
promover activamente el cambio del mundo, para
transformarse de receptores pasivos en investigadores
activos en comunidades de investigación. Cf.
Lipman, (1980, 1989), La filosofía en el aula
Alicia de Alba, "Los sujetos educativos: la tarea de
reescribirlos conceptualmente". Ponencia en el
Congreso Internacional de Educación, Educación, crisis y
utopías. Buenos Aires, Argentina, 24 al 26 de julio de
1996
No estamos olvidando en este análisis que Internet
desarrolla su actividad, básicamente, en inglés, lo que
es una clara mostración de uno de los tres poderes
mundiales más visibles de Estados Unidos (poder de policía,
poder de la lengua, poder de la moneda). Pero hemos
privilegiado en este análisis las categoría de la
diferencia y la opacidad que permiten ver las luchas de
poder nada anodinas que en los medios de comunicación se
desarrollan cada vez de modo
más enfático. En los chats, sus participantes
hablan una mezcla de inglés, francés, español y
cualquier otra lengua a la mano, sin utilizar ni la
sintaxis ni la
ortografía de cada lengua. "CUL8R" es "see
you later", los fonemas privan sobre los grafemas,
por ejemplo, "klaro", "ke te pasa",
"es un uebo", se utilizan señalizaciones para
presentarse, "ASN?", es "cuantos años
tienes, eres mujer
o varón, de qué país eres", etc.
G. Bechelloni, Videoculturas de fin de siglo, pág.
55
J. Ferrés, Televisión y educación, pág. 18
J.M.Pérez Tornero, El desafío educativo de la
televisión, pág. 81
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descubrimiento y la invención, trad. J. Tosaus Abadía,
Barcelona, Paidós, 1998
Alicia
de Alba, "Los sujetos educativos: la tarea de reescribirlos
conceptualmente". Ponencia en el Congreso Internacional de
Educación, Educación, crisis y utopías. Buenos Aires,
Argentina, 24 al 26 de julio de 1996
R.
DEBRAY, Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en
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J.
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J.
GONZALEZ REQUENA, El discurso televisivo. Espectáculo de la
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M
LIPMAN, La filosofía en el aula, trad. Moriyón y otros,
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G.
LIPOVETSKY, La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo
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J.
M. PEREZ TORNERO, El desafío educativo de la televisión. Para
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POLANYI, La gran transformación. Crítica del liberalismo económico,
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REICH, El trabajo de las naciones, Buenos Aires, Vergara,
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"Survey
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VATTIMO,
La sociedad transparente, trad. T. Oñate, Barcelona, Paidós,
1990
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